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Houston, tenemos un problema.

Houston, tenemos un problema.

Houston, tenemos un problema

Por Héctor Bencomo

El anuncio de que los Diablos Rojos del México iban a jugar la temporada 2017 de la Liga Mexicana con puros peloteros nacionales no era simplemente una idea nacionalista. Era un mensaje que por diversas cuestiones, como la crisis que se aproxima y los tiempos electorales en Estados Unidos y México, habría que ser precavidos con las nóminas. El problema es que Alfredo Harp Helú no le preguntó su opinión a los demás dueños de equipos.

Bajar nóminas significa también bajar el nivel de la liga y con ello menos aficionados en las tribunas del ya de por sí olvidado negocio del beisbol mexicano. Mexicanizarse va en contra de “la nueva generación” de empresarios que ha llegado con la idea de invertir y hacer del rey de los deportes algo rentable, a corto o largo plazo. Para ellos, dar espectáculo es el fin por alcanzar. No era el momento de dar marcha atrás y quizás agarrar vuelo en 2018, cuando el parque de los Diablos esté listo y entonces sí, los pingos puedan invertir y atraer gente como la que llenó en el pasado el coso del Seguro Social.

Si bien es José Maiz el que ha dado la cara por el grupo de los ocho ante “la nueva generación” y sus siete equipos, en realidad son los pingos los que desde septiembre quisieron cambiar las reglas del juego, luego de ver el éxito deportivo de Puebla y Tijuana con sus jugadores mexicanos nacidos en el extranjero, los famosos “pochos”.

Fueron Alfredo Harp, propietario de los Diablos, y Carlos Peralta, de los Tigres, quienes se presentaron en aquella fatídica asamblea del 27 de septiembre en la CDMX y que ante la negativa de modificar acuerdos, salieron de la junta declarando que dejaban la Liga Mexicana.

Pero la amenaza fue todo lo contrario; para el 1 de noviembre en Monterrey regresaron por sus fueros leyendo una serie de acuerdos que realmente no se tocaron en la junta celebrada en el ex Distrito Federal, en septiembre. Fue allí cuando “negociaron” que el consejo formado por directivos de “la nueva generación” se esfumara y se erigieran comités para vigilar los acuerdos a futuro.

En ese momento, los nuevos directivos tenían la sartén por el mango y si hubieran querido, en ese momento dictan sus reglas y se acaba el cuento; pero dialogaron y con ellos mantuvieron con vida a sus antagonistas, quienes el 7 de diciembre en Washington no dieron su brazo a torcer y pidieron jugar con un límite de mexico-americanos. No hubo acuerdo y a pesar de todo, la página oficial de la Liga Mexicana publicó un boletín en el que se anunciaba que en 2017 se jugaría con seis extranjeros, nueve “pochos” y dos novatos mínimo por equipo.

Llegó la Navidad y aunque hubo tregua por vacaciones, vendría entonces el golpe bajo del grupo de los 8, que urdieron el plan del 11 de enero, en un hotel del aeropuerto capitalino, cuando durante la asamblea decidieron dejar fuera a la franquicia de Reynosa (que se vendía a León) para poder tener ventaja numérica de 8-7 en la votación interna. En ese momento despidieron al presidente de la liga, Plinio Escalante, y se nombraron jerarcas del beisbol, tomando acuerdos favorables a ellos mismos. Esta vez serían sólo tres “pochos” por equipo en 2017… ¡si quieren!

Las amenazas no se hicieron esperar e incluso se llegó a hablar de que la Liga Mexicana se dividiría en dos: una con libertad de contratar a quienes quisieran y otra con puros mexicanos que sirviera de desarrollo de talento nacional.

HOUSTON… TENEMOS UN PROBLEMA

Pero lo más cercano a un encuentro formal es lo que pasará el próximo 1 de febrero en Houston, cuando directivos de las Ligas Mayores (MLB) se reúnan con los 15 directivos vigentes y traten de salvar la temporada para que todos queden contentos.

Alfredo Harp Helú, dueño de Diablos y Oaxaca, es también socio de los Padres de San Diego, en las Ligas Mayores, y ante ellos tiene un compromiso moral de ser una persona de diálogo. No a cualquiera le permiten meter su dinero en los equipos del mejor beisbol del mundo.

¿Qué espera la MLB de los directivos de la LMB y de Harp Helú? Simplemente que se pongan de acuerdo y que respeten los acuerdos previos que se han dado en los últimos años.

En estos tiempo en los que México se ha unido en contra del casi dictador Donald Trump ¿Cómo se va a ver Harp Helú ante los gringos evitando que jugadores con sangre mexicana puedan jugar libremente en México? ¿También construiremos un muro para ellos en la Liga Mexicana?

Eso es ir en contra la de la propia Constitución Mexicana que protege los derechos de todas aquellas personas que hayan nacido en México o que tengan papás mexicanos.

Si él quiere jugar con puros mexicanos, ese es su problema, pero no debe obligar al resto de los equipos a hacer lo mismo. Si el quiere bajar el nivel de sus Diablos y Guerreros, es algo a lo que tiene derecho, pero no a influir en lo que hagan los otros equipos.

Una decisión salomónica de la MLB sería permitir que aunque la LMB se parta en dos, todos los equipos organizados profesionalmente tengan el derecho de desarrollar y vender peloteros al extranjero. En el fondo ese es el problema central y no los mexico-americanos.

Permitiendo esto, vaya que se pondrían de acuerdo, pues el grupo de los ocho no se atrevería a tener su propia liga cuando sabe que fuera de Sultanes y Tigres, el resto de los equipos estaría limitado porque la mayoría dependen del apoyo del gobierno y el 2017, además de pasar por una grave crisis económica, es año previo a elecciones. Diablos y Oaxaca, al ir con puros mexicanos, estaría en desventaja de sus propios “socios”, lo que nos llevaría a una temporada débil y, por tanto, con pocos aficionados en la tribuna.

El otro grupo, ya con la presencia de León que tiene prometido el apoyo de una empresa muy grande, sería casi 100 por ciento de la iniciativa privada, con excepción de Veracruz, que en un momento dado puede contar con la ayuda del gobierno o no.

Este grupo podría armar también su propia liga y sumar quizás a los empresarios de Nuevo Laredo que quieren beisbol de nuevo y otra franquicia para llegar a 10 equipos, un buen número para dar espectáculo.

De esa manera, el punto de quiebre es la venta de jugadores al extranjero. Si MLB quiere ser neutral, puede terminar con el problema de la LMB dándoles a todos los equipos profesionales el derecho de vender jugadores.

Les aseguro que en 15 minutos, como dijo Fox, arreglan sus problemas.

POSDATA

Sigo pensando que los Diablos decidieron ir con puros mexicanos para esperar el 2018, cuando inauguren su nuevo estadio en la CDMX. Este 2017 sería como para pasar el tiempo solamente e irse con todo cuando tengan el escenario más nuevo de todo el país.

Sí, es un pensamiento muy egoísta de mi parte, pero puede llegar a ser verdad. Y una cosa más… hay que recordar que nadie es dueño del beisbol y ni todo el dinero del mundo le da derecho a alguien de creerlo. Hacer grandes obras no es adueñarse de la historia, del presente y del futuro del beisbol. Las grandes obras son para perpetuar el nombre de quien las hace… sobre todo cuando son con la intención de servir, no de servirse.

Puro Beisbol
hbencomo@hotmail.com

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